Gemma Acosta es ingeniera agrimensora de la UNSJ y doctora por la UNCuyo. Su paso por el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica la llevó a monitorear la actividad en Neuquén, la Antártida y Costa Rica, antes de enfocar su investigación en los movimientos tectónicos y sismos de su provincia natal.
Atrás quedó la idea de que la agrimensura se reduce exclusivamente a trazar límites o realizar mensuras. Así lo resume la propia Gemma Acosta, ingeniera agrimensora recibida en la Universidad Nacional de San Juan y doctora en ingeniería por la Universidad Nacional de Cuyo, al explicar el motor que impulsó su vocación: “Siempre me llamó la atención por qué acá en San Juan están los movimientos tectónicos, por qué nos mueven y por qué suceden los sismos”.
Esa curiosidad la condujo a especializarse en la geodesia y en el estudio de la deformación terrestre. Su recorrido dio un giro clave en plena pandemia, cuando se sumó al Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica: “Empecé a procesar datos para determinar la deformación, pero en los volcanes. Más que nada para saber si está por suceder una erupción volcánica”. Esa labor la llevó a mudarse a Buenos Aires, materializar redes de monitoreo permanentes en Neuquén y la Antártida, y ser invitada como profesora a Costa Rica.

Acosta fue una de las referentes del reciente Encuentro de Mujeres Agrimensoras que reunió a cerca de ochenta participantes presenciales y un centenar de inscriptas en modalidad híbrida —con disertantes de distintas provincias y de países como Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Suecia y Alemania— con el objetivo central de “visibilizar el rol de la mujer agrimensora en todos los ámbitos”.
Durante el evento se remarcó la amplitud ocupacional de la carrera, que va desde la geodesia espacial hasta la participación en grandes obras internacionales, como el túnel entre Dinamarca y Alemania. Asimismo, la especialista destacó la importancia de las ferias educativas de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ para acercar a las nuevas generaciones: “Estás tratando y te muestran y te hacen interactuar… te está dando un indicio qué puedes hacer el día de mañana”.
Con un nivel académico destacado a nivel nacional e internacional, las agrimensoras reafirman que su trabajo no solo permite operar herramientas cotidianas como el GPS de un celular, sino que expande las fronteras del conocimiento científico desde la Patagonia hasta el mundo.
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