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En un sector históricamente masculinizado, cada experiencia suma, cada espacio conquistado cuenta y cada voz que se levanta puede abrir camino para otras. En ese contexto, la historia de Agustina Dumanzick refleja el cruce entre formación, oportunidad y decisión personal.

Tiene 27 años, es licenciada en Administración de Empresas y forma parte del grupo familiar Dumansik, dedicada a la construcción vial, y enfocada en servicios para la minería. Además, integra la Comisión Directiva de la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI) y participa activamente en su Comisión de Mujeres.

Uno de los hitos recientes en su recorrido profesional fue su participación en una convención minera internacional en Toronto, Canadá, considerada una de las más importantes a nivel global. Allí confluyen empresas, inversionistas, prospectores y desarrolladores del sector.

“Fue mi primera experiencia y estoy muy contenta de que la empresa me haya dado la oportunidad”, señala. Su participación no solo tuvo un valor profesional, sino también simbólico: fueron pocas las mujeres de San Juan presentes en ese espacio.

La escena no es casual. Según datos que circulan en el sector, la participación femenina en minería ronda el 11%, una cifra que se replica tanto a nivel provincial como nacional e internacional. En ese contexto, la presencia de mujeres jóvenes en ámbitos de decisión y networking global adquiere un peso particular.

Durante el viaje, uno de los aspectos que más la interpeló fue la dinámica de interacción en un entorno altamente competitivo y globalizado. “Hoy en día es fundamental saber inglés”, remarca, al describir las instancias de presentación, intercambio y construcción de vínculos con referentes del sector, incluidos CEOs de importantes compañías.

Sin embargo, su recorrido también está atravesado por una realidad distinta: el respaldo de una empresa familiar que, según destaca, ha promovido el desarrollo de las mujeres. “Siempre me he sentido muy apoyada en cada cosa que he querido hacer”, afirma, en referencia a un entorno donde la formación y el trabajo femenino son parte de la estructura.

Ese respaldo no la aleja de una mirada crítica sobre el sector. Desde su rol en la Comisión de Mujeres de CASEMI, participa en iniciativas que buscan fortalecer la presencia femenina en la industria. “Voy a seguir trabajando para que las mujeres podamos tener siempre los mismos derechos que los hombres y más participación en minería”, sostiene.

Para Dumanzick, el desafío no es solo estructural, sino también cultural. “El lugar ya lo tenemos”, plantea, aunque advierte que aún queda un camino por recorrer en términos de confianza y decisión. “Es cuestión de creérnosla más, animarnos y, sobre todo, apoyarnos entre todas”.

Su experiencia en Canadá, su inserción en una empresa familiar y su participación institucional configuran una trayectoria en construcción. Una que, más allá de los logros individuales, pone en evidencia un proceso más amplio: el de mujeres que empiezan a ocupar espacios en sectores donde, hasta hace no tanto, su presencia era excepcional.