En tiempos donde la información circula a gran velocidad, dos médicas oftalmólogas decidieron transformar las redes sociales en una herramienta de salud. Gema Morales y Florencia Luffy, profesionales de la Clínica Santa Lucía, crearon un perfil en Instagram con el objetivo de informar, concientizar y acercar la oftalmología a la comunidad.
La iniciativa nació a partir de una necesidad concreta detectada en el consultorio. “Veíamos que los pacientes llegaban con muchas dudas y sentíamos que teníamos que llegar a más gente”, explicó Morales. Así surgió este espacio digital donde comparten consejos, brindan información y promueven controles oftalmológicos.
Ambas se conocieron durante su formación en el Hospital Rawson, donde compartieron la residencia. Con el tiempo, esa relación profesional se transformó en una amistad que hoy también se proyecta en lo laboral. “Compartimos muchas cosas, no solo del trabajo, también de la vida”, contó Morales, destacando un vínculo que se consolidó entre congresos, experiencias y etapas personales similares, como la maternidad.
Lejos de los estereotipos de competencia entre mujeres, su historia refleja otra realidad dentro del ámbito médico. “Nos acompañamos entre nosotras”, señaló Luffy, quien también remarcó el cambio generacional dentro de la profesión. Según explicó, la oftalmología —como muchas otras áreas de la medicina— fue durante años un espacio mayormente masculino, pero hoy cuenta con una fuerte presencia femenina, incluso en ámbitos como la cirugía.

El proyecto en redes sociales también busca llegar a un público más joven, muchas veces distante del sistema de salud si no es a través de estos canales. Allí, además de difundir enfermedades frecuentes, trabajan en la prevención y en la importancia de consultar a tiempo. “Que la gente no tenga miedo y consulte de forma anticipada”, expresó Luffy.
Durante la entrevista, ambas hicieron foco en la salud visual de las mujeres y en cómo distintas etapas de la vida pueden influir en la visión. En el caso del embarazo, Morales explicó que los cambios hormonales pueden generar variaciones temporales, como alteraciones en la graduación o aumento de la miopía. “Es algo transitorio, después del nacimiento del bebé puede volver a la normalidad”, aclaró.
Por su parte, Luffy se refirió a la menopausia como una etapa clave en la que muchas mujeres comienzan a experimentar síntomas de ojo seco. “Es una de las principales causas de consulta en mujeres entre los 45 y 55 años”, indicó, detallando molestias como ardor, sensación de arenilla o sensibilidad a la luz, asociadas a la disminución de estrógenos.
Además, destacaron la importancia de la alimentación en la salud visual, recomendando incorporar omega 3, presente en alimentos como pescado, frutos secos y palta, así como vitaminas esenciales que se encuentran en frutas y verduras.
Finalmente, dejaron un mensaje claro: la prevención es fundamental. “Es más importante que el tratamiento. Todo lo que se detecta a tiempo es menos grave”, subrayó Luffy, invitando a perder el miedo a la consulta médica incluso cuando no hay síntomas evidentes.



