El Ironman, uno de los eventos deportivos más exigentes del mundo, sigue convocando a más mujeres que se suman cada vez con más fuerza. En la edición de este año en San Juan, cuatro historias de mujeres locales destacan por su determinación, sacrificio y pasión por el deporte.

Olga Vargas, docente jubilada de 59 años, lleva cinco competencias en su haber y se prepara todo el año para el Ironman, con solo dos semanas de descanso. “Tengo una hermosa familia, dos hijos, un nieto que son mis sponsors y hacen posible que yo esté acá, haciendo este nuevo Ironman”, dice con entusiasmo. A pesar de no considerarse una deportista profesional, Olga destaca que el entrenamiento es una constante de aprendizaje, y aunque comenzó a los 40 años con este tipo de deporte, su verdadera pasión es el deporte. “En la ruta me encuentro con muchas chicas y veo que poco a poco la mujer comienza a participar más, aunque a veces esto se despierta tarde”, reflexiona Olga, quien se entrena durante todo el año con un enfoque específico en la competencia.

Gisela Suligoy, profesora de inglés y jefa del Departamento de Lenguas Extranjeras en la Escuela Industrial de la UNSJ, se encuentra en su noveno Ironman. A sus 51 años, asegura que el deporte es un verdadero reto personal. “Trabajo mucho y entreno a partir de las 19 horas. Nado mucho, hago dos siestas en bici. Entreno con un grupo de hombres en el que soy la única mujer”, explica Gisela, quien considera que el Ironman es visto como un deporte masculino, pero para ella, la clave está en atreverse. “Las mujeres podemos hacerlo, estamos acostumbradas a sufrir más y somos capaces de correr”, afirma. Para ella, las carreras de cinco horas en el Ironman no solo requieren resistencia física, sino también un gran control mental, especialmente en un paisaje tan desafiante como el de San Juan.

Eliana Nievas, de 38 años, madre de tres hijos, comparte que su mayor desafío en el Ironman es la bicicleta. “Lo que más me desafía es la bici, lo más fácil para mí es ponerme las zapatillas”, señala con humildad. Con tres años de entrenamiento, Eliana afirma que la mente juega un papel fundamental en la competencia. “La salud mental es clave, los deportistas trabajamos mucho la mente, que juega un 80% en la carrera”, asegura. Para ella, la clave es no rendirse nunca y siempre luchar por los sueños. “Mujeres, no se distraigan, no se rindan, y no desistan de sus sueños”, agrega.

Por último, Flavia Malberti, de 29 años, representará a Veladero en su primera participación en el Ironman, corriendo los 21 kilómetros en posta. “La preparación fue en grupo de running, y los fines de semana entrené sola”, dice Flavia, quien trabaja en el área de Finanzas. Aunque esta es su primera competencia en el Ironman, le ha puesto todo su esfuerzo para alcanzar la meta. “Es un desafío y le puse mucho empuje para llegar, ese es el objetivo del equipo”, afirma con determinación.
Según datos oficiales, solo el 30% de los 1200 competidores en el Ironman de San Juan son mujeres, lo que resalta la importancia de la inclusión y el empoderamiento femenino en eventos deportivos de alto rendimiento. A través de sus historias, estas mujeres no solo demuestran que el Ironman es posible, sino que también nos inspiran a seguir nuestros sueños, sin importar los obstáculos.



