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La crisis de expectativas laborales golpea con fuerza a la secundaria argentina. Según los datos de las pruebas PISA analizados por la organización Argentinos por la Educación, el 52% de los estudiantes de 15 años no puede definir qué ocupación tendrá a los 30 años. Esta cifra no solo supera el promedio de la OCDE (39%), sino que muestra una preocupante falta de rumbo en más de la mitad de nuestros jóvenes.

El perfil de las mujeres: Vocación de servicio y estabilidad

A pesar de la incertidumbre general, las mujeres que logran proyectar su futuro muestran una tendencia hacia profesiones con trayectorias formativas claras y una fuerte carga de responsabilidad social.

Las tres opciones más elegidas por las adolescentes argentinas son:

  • Medicina (11,6%)
  • Psicología (10,9%)
  • Abogacía (9,8%)

En cuarto lugar aparece la docencia (6,2%). Según especialistas, las mujeres suelen anclar sus proyectos en carreras con un horizonte profesional definido, aunque el 48% de ellas aún no logra visualizar su camino. Soledad Giardili, de la Universidad de Edimburgo, destaca que fortalecer la orientación vocacional es una “política de equidad urgente” para que estas proyecciones se conviertan en realidades.

Los varones: Entre la tecnología y la “ilusión Messi”

En el caso de los varones, la incertidumbre es ligeramente mayor (55%) y sus elecciones suelen ser más dispersas o estar ligadas a horizontes de éxito muy específicos y, a veces, poco probables.

Las preferencias masculinas se concentran en:

  • Deportista profesional (11%)
  • Ingeniería (8,2%)
  • Tecnologías de la Información (6,6%)

El dato sobre el deseo de ser deportista es lo que expertos denominan la “ilusión Messi”. Esta aspiración, aunque muy visible en la cultura popular, es estadísticamente improbable para la gran mayoría, lo que genera una preocupación adicional: cuando la certeza está anclada en horizontes poco realistas, la frustración futura puede ser mayor.

El desafío del entorno

El informe subraya que esta falta de proyectos no es solo un problema de indecisión individual, sino un síntoma social. La brecha es económica: el 59% de los jóvenes más vulnerables no sabe de qué trabajará, frente al 39% de los sectores con mayores ingresos.

Para los especialistas, el sistema educativo debe reconstruir referencias y vínculos con el mundo laboral actual para que tanto jóvenes como adolescentes puedan imaginar un futuro posible y situado en la realidad.