En San Juan, la sustentabilidad tiene rostro de mujer emprendedora. Paula, creadora de Bioita, lleva casi una década impulsando un proyecto que nació de una inquietud cotidiana y que hoy se consolida como una alternativa ecológica a los plásticos descartables.
La chispa inicial surgió cuando vendía ensaladas en bandejas plásticas. “Duraban poco, eran caras y contaminaban”, recuerda. La incomodidad la llevó a reemplazar ese material por bandejas de masa. Poco después, mientras observaba cómo en los alrededores de su finca se acumulaban y quemaban botellas de plástico, se propuso dar un paso más: buscar alternativas para cubiertos y sorbetes que no dañaran el ambiente.
La respuesta la encontró en la caña. Un incendio cerca de su casa le reveló el potencial de este recurso que suele verse como una maleza, pero que además de crecer con facilidad en San Juan, absorbe dióxido de carbono y filtra aguas. “Cuando la estudié, descubrí que era resistente, impermeable y mucho más noble de lo que pensamos”, cuenta. De allí nacieron los sorbetes Bioita, que hoy circulan en casamientos, cumpleaños y eventos.
El camino no fue fácil. Paula atravesó crisis personales, económicas y hasta legales, pero encontró en Bioita una forma de resiliencia y de propósito. “Yo buscaba una señal para seguir, y cuando quedé seleccionada en este concurso fue esa confirmación de que tenía que insistir”, dice emocionada.
El proyecto fue distinguido en una convocatoria organizada por la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, la Cámara Minera y la Fundación Lundin, que financian emprendimientos sustentables. Ahora, Paula avanza en el armado de un modelo de negocios que le permita potenciar la producción.
“Ser emprendedora es ser presidenta y repartidora al mismo tiempo”, reflexiona. Y asegura que la sustentabilidad no es una moda pasajera: “Llegó para quedarse. Necesitamos un cambio grande y colectivo. Nosotras, las mujeres, tenemos que apoyarnos, alentarnos y traccionar juntas. Cuando una puede, abre caminos para todas”.
Con Bioita, Paula no solo fabrica sorbetes y cubiertos ecológicos: también inspira con una historia de perseverancia, creatividad y compromiso con el ambiente.



