No venía a ganar. Venía a llegar. Pero llegó y ganó. María Belén Alegre, una maestra del departamento San Martín, Mendoza, cruzó la meta de los 42K en la Maratón Internacional San Juan con un tiempo de 3h02m26s. Y al hacerlo, se convirtió en mucho más que una ganadora: fue símbolo de superación, de organización, de fuerza femenina.
“Fue una etapa de aprendizaje, una superación personal. Paciencia y confianza fueron claves hasta el último momento”, dijo Belén a un medio especializado en running. Su dedicatoria fue clara: “Es para mí, pero no por egoísmo, sino por todo el sacrificio que significa. Los corredores lo sabemos”.
Ese sacrificio no es menor cuando se trata de mujeres. La doble jornada es real: Belén da clases, se ocupa de su vida cotidiana y entrena. “La organización es clave para poder hacerlo todo”, afirmó. Su triunfo muestra que el deporte también es territorio de mujeres luchadoras, constantes, que no necesitan renunciar a su vocación para alcanzar la meta.
La carrera, avalada por la World Athletics y la Confederación Argentina de Atletismo, partió desde el Dique Punta Negra y atravesó cerros, viñedos, el Autódromo Eduardo Copello y la Ruta del Sol, hasta llegar al Teatro del Bicentenario. Más de 4500 atletas de todo el país participaron en esta 9ª edición.

También se destacaron otras mujeres en el podio: en los 10K, la sanjuanina Paula Yacante fue la más veloz con 38m38s; y en los 5K, Cecilia Zagarra ganó con 18m15s. Cada una, desde su lugar, mostró que correr no es solo cuestión de físico: es convicción, estrategia, deseo.



