Actualmente, las mujeres representan el 12,7% del empleo minero formal en Argentina. Detrás de ese número hay historias de esfuerzo, perseverancia y superación. Una de ellas es la de Silvana Aubone, una trabajadora sanjuanina que hace 19 años ingresó a Veladero cuando la presencia femenina en la actividad era casi inexistente.
“De los cuatro grupos que había en ese momento no llegábamos a seis o siete mujeres”, recuerda. La imagen de otra mujer en el campamento era tan poco frecuente que, según cuenta, llamaba la atención encontrarse con una compañera en el comedor o en los espacios comunes.
Silvana fue una de las primeras mujeres en operar camiones fuera de ruta, equipos de gran porte tradicionalmente asociados al trabajo masculino. Su ingreso coincidió con una etapa de cambios para la actividad minera y también para la legislación argentina, que hasta años antes limitaba el acceso de las mujeres a ciertos ámbitos laborales vinculados a la minería.
Pero abrirse camino no fue sencillo. Los prejuicios y los comentarios machistas formaban parte de la rutina cotidiana.

“Nos decían que nuestro lugar estaba en la cocina. Muchas veces lo escuchábamos por radio y delante de todos. Más de una mujer habrá llorado en silencio”, recuerda.
Lejos de abandonar, decidió mantenerse firme. “No podíamos demostrar debilidad. Teníamos que hacernos fuertes para poder seguir”, relata. Esa fortaleza fue la que le permitió sostener una carrera de casi dos décadas en una industria que por entonces ofrecía pocas herramientas de contención para las trabajadoras.
Madre soltera de una niña de nueve años cuando ingresó a la mina, Aubone reconoce que el apoyo de su familia fue fundamental. Gracias al trabajo minero pudo mejorar su calidad de vida, acompañar los proyectos educativos de su hija e incluso ayudarla cuando decidió radicarse fuera del país.
“Me abrió muchísimas puertas. Pude darle oportunidades a mi hija que de otra manera hubieran sido muy difíciles”, afirma.
Hoy el escenario es diferente. Las mujeres ganan cada vez más espacio en la minería y existen políticas, protocolos y comités destinados a promover la igualdad de oportunidades y prevenir situaciones de violencia o discriminación.

Aubone integra el Comité de Género desde la representación gremial y valora especialmente los avances logrados. “Me da mucho placer saber que las chicas hoy tienen herramientas y espacios donde sentirse acompañadas. Es algo que nosotras no tuvimos”, sostiene.
Aunque reconoce que todavía quedan desafíos por delante, observa con optimismo el crecimiento de la participación femenina en la actividad. “Hoy las mujeres se animan más y eso está muy bueno. Tenemos que seguir creciendo”, señala.
A casi 20 años de aquel primer viaje a la cordillera, Silvana se convirtió en una referente para las nuevas generaciones. Su historia recuerda que cada derecho conquistado y cada espacio ganado fueron posibles gracias a mujeres que se animaron a desafiar límites cuando parecía imposible hacerlo.
“Las mujeres podemos. Hay que animarse, no tener miedo. Hoy existen muchas herramientas y mucho acompañamiento. Si nosotras pudimos avanzar cuando no teníamos nada de eso, las que vienen también pueden hacerlo”, concluye.



