En la Expo Internacional San Juan Minera 2026, referentes nacionales debatieron sobre inclusión, liderazgo y representación femenina en una industria que aún mantiene estructuras históricamente masculinas. Irini Wenting, integrante de la Unión Industrial Argentina y referente de la red MIA, habló sobre el desafío de que más mujeres ocupen lugares de participación real dentro de cámaras empresariales y organismos de decisión.
A pesar del crecimiento de la participación femenina en distintos sectores productivos, la escena todavía se repite: reuniones empresariales, cámaras industriales y espacios de representación donde las mujeres continúan siendo minoría.
Esa fue una de las reflexiones que atravesó el panel “Liderazgo, Inclusión y Redes”, desarrollado durante la Expo Internacional San Juan Minera 2026, uno de los encuentros más importantes para el desarrollo productivo de la provincia y del país.
En ese contexto, Irini Wenting —directora de Wenting Conductores Eléctricos, integrante de la Comisión de Diversidad e Inclusión de la Unión Industrial Argentina y miembro del comité ejecutivo de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires— planteó una mirada que fue más allá de los discursos habituales sobre inclusión.

“Los espacios de representación históricamente han sido ocupados por hombres”, sostuvo durante su participación, al tiempo que remarcó que el cambio cultural ya comenzó, aunque todavía avanza lentamente.
Wenting forma parte de la red MIA (Mujeres de la Industria Argentina), un espacio que busca acelerar la incorporación femenina dentro del sector industrial y empresarial. Según explicó, el trabajo de la red tiene dos ejes centrales: acercar talento femenino a la industria y promover que más mujeres participen en cámaras empresariales y espacios de decisión.
La discusión no es menor. En minería, las estadísticas reflejan que entre el 11 y el 17% de quienes trabajan en el sector son mujeres, números que evidencian una presencia todavía reducida en comparación con el crecimiento que vive la actividad en Argentina.
Sin embargo, para Wenting, el desafío no pasa únicamente por sumar mujeres al mercado laboral, sino por garantizar participación real en los lugares donde se toman decisiones.
“Para que esa realidad cambie, las mujeres tenemos que involucrarnos”, afirmó.
Y allí aparece otro punto clave: el tiempo, la formación y el acceso a estructuras que históricamente no fueron pensadas para ellas.
“Tenemos que conocer cómo funciona una cámara, cómo funciona nuestra cámara sectorial, involucrarnos con agendas que nos representen”, explicó.
La reflexión expuso una problemática profunda que atraviesa no sólo a la minería, sino también a gran parte del entramado empresarial argentino: la dificultad de las mujeres para acceder a espacios de representación institucional.
Durante años, esos lugares estuvieron construidos bajo lógicas masculinas, con redes, vínculos y dinámicas donde la presencia femenina era excepcional. Hoy el escenario comienza a modificarse, aunque lentamente.
En San Juan, donde la minería se consolidó como uno de los motores económicos más importantes de la provincia, el debate sobre inclusión empezó a ocupar un lugar cada vez más visible. Paneles, departamentos de mujeres dentro de cámaras empresariales y redes de trabajo comenzaron a emerger con fuerza en los últimos años.
Pero las referentes coinciden en algo: el crecimiento femenino dentro de la industria no puede depender únicamente de discursos simbólicos.
La inclusión, sostienen, necesita formación, participación y decisión política dentro de las estructuras empresariales y productivas.
“De lo que se trata el futuro de los espacios de representación es de construir una representación colectiva donde todos los sectores puedan sentirse parte”, concluyó Wenting.
Mientras la minería avanza, crecen las inversiones y se multiplican las oportunidades, el desafío de fondo sigue siendo el mismo: transformar estructuras históricas para que las mujeres no sean la excepción dentro de las mesas donde se define el futuro de la industria.



