En el marco del Día del Nutricionista, dialogamos con la licenciada sanjuanina Mariana García Sirerol, quien reflexionó sobre los desafíos actuales de su profesión y la manera en que las redes sociales impactan especialmente en las mujeres.
El 11 de agosto se conmemoró el nacimiento del doctor Pedro Escudero, pionero de la nutrición en Argentina y Latinoamérica. La fecha invita a reconocer la labor de quienes, desde los consultorios y también desde los espacios virtuales, promueven hábitos alimenticios más saludables.

“Las redes sociales tienen un alcance enorme y, si bien pueden ser una herramienta para educar, también son un canal de sobreinformación y de mensajes engañosos. Los llamados productos mágicos son la primera señal de alerta: lo saludable nunca viene en fórmulas rápidas”, advirtió García Sirerol.
Mujeres y estereotipos: una vulnerabilidad persistente
La profesional subrayó que las mujeres somos uno de los grupos más vulnerables frente a la presión estética: “Somos quienes más estamos bombardeadas con dietas, cirugías o tratamientos que responden a un ideal de cuerpo que no es real ni alcanzable. Parece que el paso del tiempo no pudiera reflejarse en la imagen corporal femenina, y eso es un mandato imposible de cumplir”.
Este escenario refuerza la necesidad de trabajar en la aceptación, la seguridad y la autoestima, más allá de lo físico. “Cuando logramos que el paciente entienda el para qué de cada alimento y lo incluya en su vida cotidiana, no solo mejora su salud sino también la relación consigo mismo”, explicó.
Nutrir el cuerpo y también el alma
García Sirerol sostuvo que la nutrición no se limita a los nutrientes. También implica elecciones cotidianas que nos conectan con el bienestar integral: desde las actividades que disfrutamos hasta el entorno de personas que nos rodea. “Muchos problemas alimentarios se ven influidos por el estrés o las relaciones interpersonales. Por eso hablo de nutrir el cuerpo y también el alma”, expresó.
Un mensaje para las mujeres
Antes de cerrar la entrevista, la nutricionista dejó una reflexión dirigida a las mujeres:
“Aprender a quererse y ponerse en primer lugar no es egoísmo, es un acto de solidaridad. Si no estamos bien nosotras, no podemos estar completas para quienes amamos. Como mujeres solemos dejarnos para el final: como madres, como amigas, siempre priorizamos a los demás. Es hora de entender que cuidarnos también es un gesto de amor hacia otros”.
En un contexto donde los estereotipos y la sobreinformación afectan con fuerza, la voz de profesionales como Mariana García Sirerol nos recuerda que la salud no se mide en kilos, talles ni filtros, sino en calidad de vida y amor propio.



