Cada 23 de mayo se celebra el Día Internacional de la Futbolista, una fecha que pone en valor las luchas, conquistas y sueños de miles de mujeres que encontraron en la pelota mucho más que un deporte. En San Juan, en la cancha de La Granja, donde entrena el equipo femenino de primera del Club Atlético de la Juventud de Alianza, la historia de Noelia Barrera resuena con fuerza. Tiene 45 años, juega fútbol 11 desde hace siete, y su recorrido es testimonio de lo que significa resistir, pertenecer y crecer en una disciplina que aún pelea por condiciones de igualdad.
“El fútbol fue mi tubo de oxígeno”, resume Noelia, con una frase que condensa lo que vivió en carne propia. En 2016, cuando apenas se iniciaba en el deporte, fue diagnosticada con cáncer de mama. “Fue muy duro porque no me dejaban hacer deporte de contacto. Pero el fútbol me salvó. Me daba fuerza, me gustaba entrenar, sentirme cansada por correr y no por la medicación”, cuenta, con la tranquilidad de quien ya superó la enfermedad, pero no olvida el camino.

Noelia es parte de una generación de mujeres que comenzó jugando entre amigas, cuando la Liga Sanjuanina aún no organizaba torneos y todo era amateur. “Jugábamos porque nos gustaba, sin camisetas, sin camerinos, sin horarios. Gracias a que la AFA incorporó el fútbol femenino, esto empezó a cambiar”, dice. Hoy, con orgullo, cuenta que lograron tener su propio vestuario, sus camisetas, y un espacio dentro del club. “Todavía falta, pero va a llegar el momento en que tengamos condiciones reales para ser profesionales del deporte”, asegura.
Jugar al fútbol siendo mujer, para muchas, sigue siendo un acto de rebeldía. “De chica jugaba con varones y no se veía bien. La excusa era que me podía lastimar, pero la verdad es que no querían que estuviéramos ahí”, recuerda. Ahora, comparte equipo con jóvenes, con quienes dice aprender todos los días. “Me da alegría ver cómo sienten esa pasión y saben que tienen un lugar, que pueden decir que sí, que no, que esto también les pertenece.”
En San Juan, como en casi todo el país, las jugadoras no viven del fútbol. “Sabemos que ninguna puede vivir solo de esto, aunque hay reglas que permiten cobrar un sueldo. Pero todavía no alcanza. Hay muchas deportistas que se lo merecen”, sostiene con convicción.
En este Día de la Futbolista, Noelia no solo celebra su propia victoria, sino también la de todas esas mujeres que hoy pisan una cancha sabiendo que no están solas. “El fútbol me dio una casa, una familia. Y me encanta ser parte del grupo de mujeres que acompaña a las que vienen. Porque esto recién empieza”.



