La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) atraviesa momentos de tensión tras la denuncia pública y penal contra un estudiante (identificado como S.P.), acusado de utilizar inteligencia artificial para crear y difundir deepfakes eróticos a partir de fotos cotidianas de sus compañeras.
Esta forma de violencia digital consiste en la producción de imágenes o videos de contenido sexual explícito creados mediante algoritmos de aprendizaje profundo (deep learning), los cuales analizan facciones de fotos comunes para superponer de forma ultrarrealista el rostro o cuerpo de una persona sin su consentimiento en contextos íntimos en los que nunca participó.
El conflicto escaló luego de que las propias alumnas visibilizaran la maniobra en redes sociales, donde explicaron que el material adulterado era compartido en su entorno. Ante la gravedad del hecho, el caso tomó estado judicial tras formalizarse la denuncia en la UFI-CAVIG (Centro de Abordaje Integral de Violencia Familiar y de Género), organismo que dispuso las primeras actuaciones.
En respuesta, la unidad académica emitió un comunicado oficial ratificando una política de tolerancia cero frente a situaciones que atenten contra la integridad de las personas. En un trabajo coordinado con la Oficina por la Igualdad de Género de la UNSJ y en cumplimiento de las cautelares judiciales y del Protocolo Institucional (Ord. Nº 019/16-CS), se dictó una Resolución de Decanato que establece la prohibición absoluta de contacto presencial y virtual, derivando en la separación total de los entornos educativos.
Por su parte, allegados al alumno desmintieron las acusaciones, responsabilizaron a una tercera persona por la circulación del material y manifestaron que el joven no posee los medios tecnológicos para cursar de manera remota.
Mientras la Justicia avanza con las medidas de prueba para determinar responsabilidades penales, el caso pone de manifiesto el grave impacto de las tecnologías en la intimidad y la dignidad de las mujeres, remarcando la urgencia de garantizar entornos universitarios libres de violencias machistas digitales.



