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En el marco del Día de la Minería, la directora de Hualilán habló con Mujeres de Impacto y 911 Mujer sobre liderazgo, desafíos, prejuicios y el futuro de una industria que vuelve a poner a San Juan en el centro de la escena minera internacional.

Rodeada de mujeres de distintas áreas de trabajo, Sonia Delgado recibe al equipo de Mujeres de Impacto y 911 Mujer en su despacho mientras Hualilán atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia. La empresa se prepara para la primera colada y para convertirse en la primera mina puesta en marcha en San Juan después de 17 años.

En un contexto donde la minería vuelve a posicionarse como uno de los motores económicos más importantes de la provincia, Delgado no habla solamente de producción o financiamiento. Habla de decisiones, de presión, de desafíos constantes y también de todo aquello que no se ve detrás de un cargo de liderazgo.

“Desde el inicio hubo muchos desafíos, muchas decisiones difíciles. La minería es una actividad compleja, de capital intensivo, de muchísimo riesgo y de retorno a largo plazo”, explica.

Lejos de construir un discurso triunfalista, la líder minera reconoce que gran parte del trabajo implica atravesar incertidumbres de manera permanente. “Esto de buscar constantemente financiamiento, lograr permisos y seguir avanzando implica la toma de decisiones constante”, sostiene.

Sin embargo, también asegura que los principales objetivos planteados por la empresa comenzaron a concretarse. Uno de ellos fue apostar a una identidad local fuerte dentro del proyecto.

“Hemos logrado cumplir con el objetivo de 100% de mano de obra sanjuanina. No hay extranjeros trabajando en Hualilán y no es porque tengamos algo en contra de los extranjeros, sino porque nos propusimos tener una mina argentina y es lo que tenemos hoy”, afirma.

Actualmente, el proyecto trabaja con proveedores locales y genera cientos de puestos de trabajo indirectos. “Tenemos hoy casi 400 empleos indirectos, todos genuinos, registrados, con buenas prepagas, seguros y ART”, detalla.

Pero detrás de los números aparece otra dimensión menos visible y mucho más humana. Cuando se le pregunta por aquello que no muestran las redes sociales ni el LinkedIn, Delgado hace una pausa y responde con sinceridad.

“Hay muchísimo que no se ve. Muchísimo más de lo que se ve”, dice.

“No se ve todo el esfuerzo, las horas de dedicación, las preocupaciones, cómo diseñamos estrategias o cómo tratamos de ensamblar las distintas ocupaciones que tenemos. Tampoco se ven las horas que dejás de dedicarle a tus seres queridos, a tus hijos, a tus amigos o las pocas horas de descanso”, agrega.

En el marco del Día de la Minería, celebrado cada 7 de mayo en Argentina, la conversación inevitablemente gira hacia el rol de las mujeres dentro de una industria históricamente masculinizada.

Y ahí Delgado deja una de las frases más contundentes de la entrevista: “La mujer en minería sigue siendo un prejuicio”.

Sin embargo, también remarca que el escenario comenzó a cambiar. “Lo importante es que cada vez somos más y estamos demostrando que, si nos dan la oportunidad, somos capaces de liderar cualquier proyecto”, sostiene.

Para ella, uno de los mayores desafíos personales fue justamente incorporar mujeres en áreas estratégicas dentro de la empresa. “Todas están demostrando que son muy valiosas, muy capaces y están colaborando a generar una cultura empresarial que no solamente ingresa mujeres, sino que las contiene, las mantiene, las desarrolla y las capacita”.

El 2026 aparece como un año bisagra no solo para Hualilán sino también para la minería sanjuanina. “Hace 17 años que no se abría una nueva mina en San Juan. Hualilán es un hito”, afirma Delgado.

Y en ese contexto, el simbolismo adquiere todavía más fuerza: la primera colada del proyecto estará liderada por una mujer.

“Esta primera colada me toca liderarla a mí y soy mujer. Así que estoy súper feliz por eso”, expresa.

Pero si hay un concepto sobre el que insiste una y otra vez durante la entrevista es el de la licencia social. Para Delgado, el gran desafío de la minería moderna ya no pasa solamente por producir, sino también por construir confianza con la sociedad.

“Tenemos que acercarnos a la sociedad, mostrarnos como industria sin miedos, contar lo que hacemos e invitar a la gente”, asegura.

En esa línea, destaca iniciativas como “Hualilán Nuestra Casa”, un programa mediante el cual reciben visitas de jubilados, estudiantes y contingentes de distintos lugares del país y del exterior.

“La licencia social no es una escritura que te firman y la tenés para siempre. Hay que trabajarla todos los días”, remarca.

Sobre el final, la directora vuelve a mirar hacia adelante. Y más allá de balances o celebraciones, pone el foco en las nuevas generaciones.

“Tenemos que empezar a trabajar con los niños, con los jóvenes y con los adolescentes. Creo que ahí es donde tenemos que sembrar”.