El pasado 13 de noviembre se concretó el cierre de un trabajo que llevó dos años construyéndose. Se trata de Mujeres Emprendedoras, un proyecto que nace en el marco del Programa de Fortalecimiento Integral de Mujeres (FIM) y que propone el codiseño de productos con identidad local, convocando también al talento y la mirada académica de la Universidad Nacional de San Juan.

Valeria Pérez, propietaria del emprendimiento La Verdurera, contó: “Iniciamos hace casi dos años para poner en valor lo natural, nuestra esencia, lo de la zona, y para vender así nuestros productos”. Explicó que, mediante las mentorías, lograron hacer una huerta en casa y que hoy implementan un nuevo proyecto de ensaladas saludables “para optimizar los tiempos del ciudadano común, del trabajador, del docente, del estudiante, y para que coman algo sano”. Agregó que se trata de frutas y verduras “maduradas con el sol nuestro, con el olor a naturaleza”.
Silvia de Marchi, propietaria de Casa de Té Don Elizardo, señaló que allí realizan eventos, degustaciones y productos artesanales, incluyendo dulces y aromáticas propias. Sobre la culminación del proyecto, dijo: “Hoy me llevo una satisfacción enorme de ver cómo hemos crecido juntas, aportando conocimientos y potenciándonos las mujeres”. Destacó también que la relación con el resto del grupo fue “excelente” y que los profesionales “nos han hecho sentir importantes y que valemos la pena”.
Amanda Vergara, emprendedora de Bolsos Materos, expresó que vivió el proceso “con mucha alegría, con mucho entusiasmo, con mucha fuerza”. Indicó que lo que más cambió fue el avance en “los diseños, la coloración de los formatos, los modelos”, ya que antes trabajaba un solo modelo. Su aspiración es “seguir avanzando para que mi producto sea más conocido y pueda tener venta”.

Alejandra, emprendedora de la localidad de Barreal, relató que hace ocho años comenzó su camino emprendedor y que actualmente sostiene dos proyectos: una regalería y la elaboración de productos personalizados para publicidad de imagen destinados a empresas mineras, comercios, instituciones y clientes particulares. Durante el encuentro presentó su nueva línea Origen Barreal, creada e inspirada en “la naturaleza, la magia y la esencia que tiene el barrio de Calingasta”. Su objetivo es que quien elija estos productos “se lleve un pedacito de nuestra tierra”.
Soledad Sosa, creadora de Alma Negra Fieltro, trabaja productos en fieltro elaborados con lana de oveja. Explicó que la mayoría son piezas de fieltro húmedo “que tratan de reflejar la esencia del lugar donde habitamos”. Su deseo es “poder plasmar en mis productos un poco la esencia de este bello lugar”.
Eugenia Salinas, del Hostel Barreal, compartió que el emprendimiento nació como hostel de montaña y que hoy continúa con sus hijos. Relató que allí buscan que quienes llegan se conecten “con la tranquilidad y la paz que nuestro espacio brinda” y también con experiencias vinculadas a lo geográfico, lo histórico, lo cultural y la naturaleza. Además, en el hostel se han realizado “encuentros de degustaciones, demostraciones, ferias con los otros emprendedores de la zona, como así también para eventos privados”.
El proyecto fue acompañado por el equipo de Fortalecimiento Integral de Mujeres, integrado por Brocker Andino y Conexxión, junto a profesionales de la Universidad Nacional de San Juan. El cierre dejó capacidad instalada, productos con identidad propia y un proceso que fortaleció a cada una de las participantes.



